lunes, 2 de noviembre de 2015

El mundo en 30 años



Breve ensayo conmemorativo a la fecha en que Marty Mcfly llega del pasado. El mundo y la ingeniería en el 2045.

Por:  Sergio Abraham Escobedo Soni



 Imagen: Proyecto "avatar 2045" buscando la inmortalidad del ser humano


  Cuán fascinante resulta imaginar el futuro, sobre todo, en tiempos en donde el desarrollo y los descubrimientos están a la orden del día. Vivimos en la época del frenesí científico y tecnológico como nunca antes se había experimentado. Prácticamente todas las ramas del conocimiento mantienen una tendencia clara y favorable en cuanto a desarrollo de tecnologías y descubrimientos científicos en una intrínseca relación causal en donde la ciencia impulsa la tecnología a pasos agigantados.


Hace apenas cuatro  siglos, la revolución científica comenzaría en el área de la física, la química y las matemáticas. Universales son los nombres de los gigantes que sentaron los pilares fundamentales de la ciencia actual, ya sea Newton, Maxwell,  Galileo, Einstein… Ideas que vencieron el temor conservador de su época y han trascendido los siglos para quedarse. Cuán ridículo habría sido para la sociedad de aquella época pensar en recorrer los cielos a más de 2500 km/hr ¡más de dos veces la velocidad del sonido!


El impacto de dichos avances son incalculables, la medicina, por ejemplo, ha aumentado además del promedio de la esperanza de vida del ser humano, la calidad de ésta. La ingeniería, especialmente, ha transformado prácticamente todas las esferas de las actividades humanas, pues su impacto trasciende el desarrollo industrial, la cual, con su desarrollo, la organización humana sufrió el cambio más importante y profundo en materia política, económica y social en la llamada “revolución industrial”.
Sin duda es abrumadora la tasa de desarrollo que ha experimentado nuestra sociedad en las últimas décadas, especialmente con la invención de la computación y la informática, pero…. ¿Cómo será el desarrollo en las próximas décadas?


Un futuro “mágico” y prometedor.

A pesar de las continuas y abundantes notas catastrofistas llenas de pesimismo en donde el futuro parece oscuro para la humanidad, la mayoría de ellas no cuentan con el factor determinante del desarrollo científico. Así como desde un principio las precarias condiciones a las que el hombre se enfrentó, lo obligaron a hacer uso de su ingenio, esta vez, será esa misma esencia las que nos llevará a solucionar la mayoría de los retos a los que nos enfrentaremos.


Agricultura en el 2045.

El desarrollo de los OGM (organismos genéticamente modificados) combinados con nanotecnología permitirá el desarrollo de nuevos tipos de cultivos que no sólo crecerán en los ambientes más hostiles, también incorporarán nuevos nutrientes y propiedades que beneficiarán al consumo humano,  y formarán parte de una nueva alimentación preventiva basada en el paradigma de la “neutralización”, la cual consistirá en incorporar nanopartículas orgánicas “activas” con una vigencia dentro del organismo humano que se encargarán de neutralizar sustancias “tóxicas” presentes en el cuerpo y posteriormente ser desechadas. Dicha tecnología reducirá dramáticamente los niveles de cáncer en la población. Los nuevos cultivos serán baratos, eficientes y seguros, incomparables con los actuales, lo que permitirá combatir la hambruna mundial como nunca antes en los países más pobres, y reducirán los niveles desertificación de los suelos.

Además de su impacto en la alimentación, podrán aprovecharse a través de la nanotecnología los procesos de fotosíntesis para la producción de energía eléctrica a partir de ecoparques que además de convertirse en verdaderos “pulmones” de las grandes metrópolis, serán centrales bioeléctricas.
Ingeniería civil.

 En la rama de la construcción, nuevamente la nanotecnología obtendrá el protagonismo, nuevas ciudades “autoregenerativas” serán construidas a partir de polímeros cuya composición química le permitirá reaccionar con los elementos presentes en la atmósfera, además de “aditivos” que le permitirán formar nuevas estructuras cristalinas reparándose a sí mismos, permitiendo reducir los costos de infraestructura, aumentando la vigencia de los edificios y construcciones civiles. Las super carreteras en el 2045 gozarán de frenos magnéticos utilizando superconductores creados a partir del tratamiento de materiales baratos, dichos “frenos de inducción” permitirán reducir los accidentes automovilísticos, además dichas carreteras también incorporarán polímeros de autoregeneración y materiales ultraporosos absorbentes que les permitirán absorber grandes cantidades de agua sin alterar su volumen y rigidez, mejorando la seguridad vial.


Computación.

El paradigma de la computación clásica habrá quedado obsoleto, en el 2045 el paradigma de la computación cuántica llegará a nuestros, nuevos procesadores cuánticos llevarán el ritmo y velocidad de las computadoras a niveles nunca antes imaginados, nuevos algoritmos permitirán una conexión humano-computadora con sistemas autónomos basados en software de inteligencia artificial limitada, la conexión entre las personas y el mundo digital trascenderá a partir de diminutas supercomputadoras de interfaz holográfica que nos acompañarán todo el tiempo. microcomputadoras podrán ser implantadas en el cuerpo para sincronizar procesos neurológicos que nos volverán más asertivos, aprenderán los patrones sinápticos relacionados a la memoria, será el principio de la fusión del ser humano con las máquinas a un nivel biológico. La brecha entre clases sociales se hará más grande con estas nuevas tecnologías, las cuales permitirán implantes que mejoren las capacidades visuales, físicas y mentales. Dichas aplicaciones tendrán mayor auge en el campo militar y sólo estarán disponibles para los más adinerados desafortunadamente.

En el área del entretenimiento nacerán los entornos de inmersión virtual total, mundos virtuales con interfaz hiperrealista nos permitirán vivir experiencias de acuerdo con nuestro gusto, interactuando con personas de todo el mundo en distintos tipos de juegos y aficiones dichos universos virtuales generarán fuertes adicciones y nuevos trastornos neuropsicológicos abriendo nuevas puertas a la investigación psicológica. Las televisiones  habrán quedado en el olvido, ahora se podrá escoger la resolución y tamaño de visualización de contenido “online” en cualquier superficie del hogar mediante proyectores holográficos ultranítidos, el contenido podrá auto discriminar a partir del estado emocional que será monitoreado mediante los microsistemas inteligentes que nos acompañarán todo el día.


Medicina.

Adiós al bisturí, las nuevas cirugías consistirán en microrobots, nanorobots y sondas, haciendo menos riesgosas y más precisas las operaciones, los trasplantes no necesitarán de donadores pues los órganos y tejidos necesarios podrán ser incubados a partir de células madre totipotentes, otros órganos o huesos podrán ser producidos en impresoras 3D en cuestión de minutos, con polímeros metálicos duros y ligeros que podrán sustituir huesos con claras ventajas para el portador.

Las nuevas generaciones tendrán la oportunidad de nacer con un genoma “pulido”, es decir, se podrá hacer uso de la ingeniería genética para la selección in vitro de los genes de los que se podrá prescindir por ser precursores de enfermedades o “discapacidades” los padres tendrán la oportunidad de decidir la propia configuración genética de sus hijos, incluido el sexo, desde un laboratorio.

Las neurociencias habrán podido “digitalizar” por primera vez la mente humana, abriendo la posibilidad de reproducir la conciencia de un ser humano en un ordenador basado en el paradigma cuántico, dicho progreso generará uno de los debates más importantes de la historia en torno a la bioética, las voces racionales se dividirán entre un neoconservadurismo que temerá la deshumanización de la sociedad, temiendo perder la “esencia” o cualidad humana al dotarle de la capacidad de prescindir  de las necesidades fisiológicas naturales al darle un entorno netamente material, dicho debate fallará en las cortes a favor de las tendencias conservadoras prohibiéndose durante un largo tiempo la experimentación con la mente humana en entornos digitales.

Esos son solo algunos de los impactos más significativos del desarrollo de la tecnología dentro de las próximas 3 décadas. En el ámbito aeroespacial, las primeras colonias humanas en Marte comenzarán a cosechar con éxito cultivos transgénicos marcianos, consolidando así las primeras colonias humanas extraterrestres, nuevos combustibles basados en la fusión nuclear y la antimateria serán probados con éxito para los próximos viajes espaciales que nos llevarán a colonizar otros sistemas solares para diseminar la semilla del ser humano en otros mundos, hacia los confines del universo… La era de los combustibles fósiles estará en sus últimas etapas, el desarrollo de la fusión nuclear y las centrales bioeléctricas suministrarán casi en su totalidad la demanda de consumo eléctrico.


El desarrollo de la ciencia y la tecnología en el 2045 nos permitirá vencer la mayoría de los retos a los que el ser humano se enfrenta y se enfrentará, el único reto que aún no habremos podido superar, será el de conciliar las diferencias ideológicas motivadas por el odio y la segregación cultural que diferentes crisis políticas y económicas sucesivas generará. México podrá perfilarse como una de las principales 10 economías globales gracias a la explotación agrícola moderna, y a una nueva era de industrialización masiva que hará uso del beneficio de una mano de obra altamente calificada que la próxima generación experimentará.


La principal crisis para el 2045 va más allá de catástrofes ecológicas (las cuales siendo atendidas a tiempo podrán ser resueltas), gira en torno a nuestro compromiso social con la sociedad, a las políticas de bienestar y desarme, en donde el sentido común y las voces ilustradas de una generación educada, obligue a los gobiernos a preocuparse por lo verdaderamente importante, el futuro de nuestra civilización como especie.


"El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría."


Isaac Asimov