Breve ensayo conmemorativo a la fecha en que Marty Mcfly llega del pasado. El mundo y la ingeniería en el 2045.
Por: Sergio Abraham Escobedo Soni
Imagen: Proyecto "avatar 2045" buscando la inmortalidad del ser humano
Cuán
fascinante resulta imaginar el futuro, sobre todo, en tiempos en donde el
desarrollo y los descubrimientos están a la orden del día. Vivimos en la época
del frenesí científico y tecnológico como nunca antes se había experimentado.
Prácticamente todas las ramas del conocimiento mantienen una tendencia clara y
favorable en cuanto a desarrollo de tecnologías y descubrimientos científicos
en una intrínseca relación causal en donde la ciencia impulsa la tecnología a
pasos agigantados.
Hace apenas
cuatro siglos, la revolución científica
comenzaría en el área de la física, la química y las matemáticas. Universales
son los nombres de los gigantes que sentaron los pilares fundamentales de la
ciencia actual, ya sea Newton, Maxwell, Galileo,
Einstein… Ideas que vencieron el temor conservador de su época y han
trascendido los siglos para quedarse. Cuán ridículo habría sido para la
sociedad de aquella época pensar en recorrer los cielos a más de 2500 km/hr
¡más de dos veces la velocidad del sonido!
El impacto de dichos
avances son incalculables, la medicina, por ejemplo, ha aumentado además
del promedio de la esperanza de vida del ser humano, la calidad de ésta. La ingeniería,
especialmente, ha transformado prácticamente todas las esferas de las actividades
humanas, pues su impacto trasciende el desarrollo industrial, la cual, con su
desarrollo, la organización humana sufrió el cambio más importante y profundo
en materia política, económica y social en la llamada “revolución industrial”.
Sin duda es
abrumadora la tasa de desarrollo que ha experimentado nuestra sociedad en las
últimas décadas, especialmente con la invención de la computación y la
informática, pero…. ¿Cómo será el desarrollo en las próximas décadas?
Un futuro
“mágico” y prometedor.
A pesar de las
continuas y abundantes notas catastrofistas llenas de pesimismo en donde el
futuro parece oscuro para la humanidad, la mayoría de ellas no cuentan con el
factor determinante del desarrollo científico. Así como desde un principio las
precarias condiciones a las que el hombre se enfrentó, lo obligaron a hacer uso
de su ingenio, esta vez, será esa misma esencia las que nos llevará a
solucionar la mayoría de los retos a los que nos enfrentaremos.
Agricultura
en el 2045.
El
desarrollo de los OGM (organismos genéticamente modificados) combinados con nanotecnología
permitirá el desarrollo de nuevos tipos de cultivos que no sólo crecerán en los
ambientes más hostiles, también incorporarán nuevos nutrientes y propiedades
que beneficiarán al consumo humano, y formarán parte de una nueva
alimentación preventiva basada en el paradigma de la “neutralización”, la cual
consistirá en incorporar nanopartículas orgánicas “activas” con una vigencia
dentro del organismo humano que se encargarán de neutralizar sustancias
“tóxicas” presentes en el cuerpo y posteriormente ser desechadas. Dicha
tecnología reducirá dramáticamente los niveles de cáncer en la población. Los
nuevos cultivos serán baratos, eficientes y seguros, incomparables con los
actuales, lo que permitirá combatir la hambruna mundial como nunca antes en los
países más pobres, y reducirán los niveles desertificación de los suelos.
Además de su
impacto en la alimentación, podrán aprovecharse a través de la nanotecnología
los procesos de fotosíntesis para la producción de energía eléctrica a partir
de ecoparques que además de convertirse en verdaderos “pulmones” de las grandes
metrópolis, serán centrales bioeléctricas.
Ingeniería
civil.
En la
rama de la construcción, nuevamente la nanotecnología obtendrá el protagonismo,
nuevas ciudades “autoregenerativas” serán construidas a partir de polímeros
cuya composición química le permitirá reaccionar con los elementos presentes en
la atmósfera, además de “aditivos” que le permitirán formar nuevas estructuras
cristalinas reparándose a sí mismos, permitiendo reducir los costos de
infraestructura, aumentando la vigencia de los edificios y construcciones
civiles. Las super carreteras en el 2045 gozarán de frenos magnéticos
utilizando superconductores creados a partir del tratamiento de materiales
baratos, dichos “frenos de inducción” permitirán reducir los accidentes
automovilísticos, además dichas carreteras también incorporarán polímeros de
autoregeneración y materiales ultraporosos absorbentes que les permitirán
absorber grandes cantidades de agua sin alterar su volumen y rigidez, mejorando
la seguridad vial.
Computación.
El
paradigma de la computación clásica habrá quedado obsoleto, en el 2045 el
paradigma de la computación cuántica llegará a nuestros, nuevos procesadores
cuánticos llevarán el ritmo y velocidad de las computadoras a niveles nunca
antes imaginados, nuevos algoritmos permitirán una conexión humano-computadora
con sistemas autónomos basados en software de inteligencia artificial limitada,
la conexión entre las personas y el mundo digital trascenderá a partir de
diminutas supercomputadoras de interfaz holográfica que nos acompañarán todo el
tiempo. microcomputadoras podrán ser implantadas en el cuerpo para sincronizar
procesos neurológicos que nos volverán más asertivos, aprenderán los patrones
sinápticos relacionados a la memoria, será el principio de la fusión del ser humano
con las máquinas a un nivel biológico. La brecha entre clases sociales se hará
más grande con estas nuevas tecnologías, las cuales permitirán implantes que
mejoren las capacidades visuales, físicas y mentales. Dichas aplicaciones
tendrán mayor auge en el campo militar y sólo estarán disponibles para los más
adinerados desafortunadamente.
En el área del entretenimiento nacerán
los entornos de inmersión virtual total, mundos
virtuales con interfaz hiperrealista nos permitirán vivir experiencias de acuerdo con nuestro gusto, interactuando con
personas de todo el mundo en distintos tipos de juegos y aficiones
dichos universos virtuales generarán
fuertes adicciones y nuevos trastornos neuropsicológicos
abriendo nuevas puertas a la investigación psicológica. Las televisiones
habrán quedado en el olvido, ahora se podrá escoger la resolución y
tamaño de visualización de contenido “online” en
cualquier superficie del hogar mediante proyectores holográficos ultranítidos, el contenido podrá auto discriminar a partir del estado emocional que será
monitoreado mediante los microsistemas
inteligentes que nos acompañarán todo el día.
Medicina.
Adiós al bisturí,
las nuevas cirugías consistirán en microrobots, nanorobots y sondas, haciendo
menos riesgosas y más precisas las operaciones, los trasplantes no necesitarán
de donadores pues los órganos y tejidos necesarios podrán ser incubados a
partir de células madre totipotentes, otros órganos o huesos podrán ser
producidos en impresoras 3D en cuestión de minutos, con polímeros metálicos
duros y ligeros que podrán sustituir huesos con claras ventajas para el
portador.
Las
nuevas generaciones tendrán la oportunidad de nacer con un genoma “pulido”, es
decir, se podrá hacer uso de la ingeniería genética para la selección in vitro
de los genes de los que se podrá prescindir por ser precursores de enfermedades
o “discapacidades” los padres tendrán la oportunidad de decidir la propia
configuración genética de sus hijos, incluido el sexo, desde un laboratorio.
Las
neurociencias habrán podido “digitalizar” por primera vez la mente humana,
abriendo la posibilidad de reproducir la conciencia de un ser humano en un
ordenador basado en el paradigma cuántico, dicho progreso generará uno de los
debates más importantes de la historia en torno a la bioética, las voces
racionales se dividirán entre un neoconservadurismo que temerá la deshumanización
de la sociedad, temiendo perder la “esencia” o cualidad humana al dotarle de la
capacidad de prescindir de las necesidades fisiológicas naturales al
darle un entorno netamente material, dicho debate fallará en las cortes a favor
de las tendencias conservadoras prohibiéndose durante un largo tiempo la
experimentación con la mente humana en entornos digitales.
Esos son solo algunos de los impactos más significativos del
desarrollo de la tecnología dentro de las próximas 3 décadas. En el ámbito aeroespacial,
las primeras colonias humanas en Marte comenzarán a cosechar con éxito cultivos transgénicos marcianos, consolidando así las
primeras colonias humanas extraterrestres, nuevos combustibles basados en la
fusión nuclear y la antimateria serán probados con éxito para los próximos
viajes espaciales que nos llevarán a colonizar otros sistemas solares para
diseminar la semilla del ser humano en otros mundos,
hacia los confines del universo… La era de los
combustibles fósiles estará en sus últimas etapas, el desarrollo de la fusión
nuclear y las centrales bioeléctricas suministrarán casi
en su totalidad la demanda de consumo eléctrico.
El desarrollo de
la ciencia y la tecnología en el 2045 nos permitirá vencer la mayoría de los
retos a los que el ser humano se enfrenta y se enfrentará, el único reto que
aún no habremos podido superar, será el de conciliar las diferencias
ideológicas motivadas por el odio y la segregación cultural que diferentes
crisis políticas y económicas sucesivas generará. México podrá perfilarse como
una de las principales 10 economías globales gracias a la explotación agrícola
moderna, y a una nueva era de industrialización masiva que hará uso del
beneficio de una mano de obra altamente calificada que la próxima generación
experimentará.
La principal
crisis para el 2045 va más allá de catástrofes ecológicas (las cuales siendo
atendidas a tiempo podrán ser resueltas), gira en torno a nuestro compromiso
social con la sociedad, a las políticas de bienestar y desarme, en donde el
sentido común y las voces ilustradas de una generación educada, obligue a los
gobiernos a preocuparse por lo verdaderamente importante, el futuro de nuestra
civilización como especie.
"El aspecto
más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente
que la sociedad en sabiduría."
Isaac Asimov